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10.01.2017
La retrospectiva de Punto de Vista recupera las películas sobre arte de Luciano Emmer
La retrospectiva de Punto de Vista recupera las películas sobre arte de Luciano Emmer
Luciano Emmer (derecha) y Jean Cocteau. Septiembre 1948.

El cineasta milanés Luciano Emmer (1918-2009) fue autor de una prolífica obra cinematográfica y televisiva: más de setenta documentales, once largometrajes de ficción y no pocos anuncios publicitarios. Sus obras más conocidas son algunas películas de ficción en las que hizo cristalizar con gran éxito en la década de los cincuenta una determinada unión entre el neorrealismo y la comedia italiana. Sin embargo al final de sus días, al hacer memoria en su película Con aura...senz'aura, su autorretrato creativo, el cineasta se empeñó en recordar y poner de relieve únicamente una parte de su filmografía: los films sobre arte. Con ellos accedió al mundo del cine a los veinte años de manera profesional, y con ellos revolucionó toda una línea de la no ficción en lo que, a decir de Bazin, suponía el primer gran descubrimiento dentro del campo documental desde la aportación de Buñuel. 

Esta retrospectiva plantea una aproximación a modo de díptico al cine sobre arte de Luciano Emmer: tres sesiones para explicar el paso del racconto al ensayo; de su propuesta inicial de dramatización de la pintura al cine-ensayo sobre arte de sus últimos veinte años, cuando decida explorar formas documentales con voz en primera persona, repensando y citando explícitamente su propio cine anterior. Una primera sesión recorrerá algunos de sus principales films sobre arte de la primera época, desde Racconto da un affresco (1940) a La sublime fatica (1966), su contraplano irónico, en el que se desliza ya una crítica del turista masivo. Una segunda sesión, a modo de bisagra, estará dedicada a la reescritura específica de uno de sus documentales más importantes, Picasso (1954), en otro film de medio siglo después, Incontrare Picasso (2000), reordenado a partir de una imagen concepto y contado en primera persona. Por último, una tercera sesión reunirá tres de los ensayos fundamentales de la última época, donde reaparecerán transformadas y en nuevas combinaciones, desde el otro lado del espejo, muchas de las imágenes de la primera sesión.

El alcance del pequeño experimento de Emmer en su primer corto, realizado junto a su amigo Enrico Gras y su futura mujer, Tatiana Grauding, tendrá una importancia inesperada para el cine y la cultura de los años cuarenta y cincuenta. Auriol, Bazin, Langlois o Cocteau quedarán impactados por él. Por influencia del modelo Emmer comienzan a encargarse documentales a jóvenes franceses como Alain Resnais, quien llegará a afirmar que quizá, de no haber sido por Emmer, jamás habría sido director de cine; por admiración u oposición a Emmer se abren nuevas líneas en el cine sobre arte italiano o belga; comienzan a multiplicarse las producciones, a editarse catálogos, a convocarse conferencias internacionales; y todo este entusiasmo creativo y crítico llevará pronto a algo que trascenderá el ámbito cinematográfico: el cine sobre arte se convierte, a lo largo de la segunda mitad de los años cuarenta, en uno de los instrumentos decisivos de la UNESCO para la reconstrucción cultural europea tras la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial.

Cine de una época en que cada película sobre arte era aún un experimento único y no una fórmula a repetir, la obra de no ficción de Luciano Emmer, que marcó algunas de las mejores páginas de André Bazin en los años cuarenta, merece hoy ser reivindicada de nuevo a partir de sus en gran medida desconocidas obras ensayísticas de los años 2000, como uno de los mejores ejemplos de aproximación ensayística a la filmación del arte. Y quizá no sea una mala idea, en esta fase crepuscular y amenazante del proyecto europeo, recuperar esta tradición olvidada que defendía valores humanistas e internacionalistas, opuestos a los que habían llevado a dos guerras mundiales. El cine de Luciano Emmer, libre, culto, crítico e irónico, a la vez profundamente inteligente e intuitivo, es sin duda un bello antídoto a difundir en la era de Trump y Marine Le Pen.

[Imagen: Fondo Luciano Emmer– Cineteca di Bologna]

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