Programa 1

Cinema Before 1300
Jerome Hiler, 2023, 100 min

La contemplación de las vidrieras de las catedrales de Reims, Chartres, Le Mans, Soissons, Poitiers, Evreux, Troyes, París, Bourges, Ruan, Sens, Canterbury, Brabourne, Oxford o York supuso para Jerome Hiler una revelación similar al descubrimiento del cine cuando era niño: «la expresión espontánea de la oscuridad brillaba como la luz, que a su vez era la esencia de la materia humana, animal o vegetal». El cineasta, que llevaba algún tiempo fabricando vidrieras él mismo, no consiguió viajar a Europa hasta los años noventa. Lo hizo acompañado de una Nikon de 35 mm con la que tomó fotografías de las célebres vidrieras. Estas diapositivas acompañarían Cinema Before 1300, una conferencia ilustrada sobre este arte popular y devocional, presentada en el Yerba Buena Center for the Arts, la Universidad de Princeton, la Art Gallery de Toronto o en el Harvard Film Archive. Su meditación inicial sobre las vidrieras fue reescrita y grabada, ampliando y transformando la conferencia en una película.  

En su recorrido por los primeros 100 años del florecimiento y la culminación de las ventanas de cristales coloreados, Hiler esboza tanto la historia de la Antigüedad (representada) como la Edad Media, época de convergencia de intereses técnicos y científicos, arquitectónicos y filosóficos, económicos y sociales para la creación de «la primera y más avanzada forma de comunicación de masas que el mundo había conocido». Las catedrales eran los centros comunitarios en los que se agolpaban cada día miles de espectadores para descubrir asombrados los nuevos colores y los secretos del cristal: las vidrieras presentaban escenas secuenciales usando las ventanas para contar historias y la luz del sol para iluminarlas. 

Como explica Hiler al principio de Cinema Before 1300, a comienzos del siglo XII, la oscuridad quedó al fin disociada de la negación, acercándose a lo espiritual, lo atemporal y las formas de la devoción. La luz, a su vez, fue entendida como la apertura a un plano mayor de la conciencia, donde la mente despierta a través de los sentidos (claritas). Los arquitectos —con la complicidad del abad Suger— comenzaron a abrir grandes espacios en las paredes. La profundidad de los colores, la absorción del sol y los dibujos en forma de joyas preservaron sin embargo la oscuridad de los interiores y mantenían una experiencia similar para el cineasta a la de apagar la luz en la sala de cine para abrir los ojos del espectador —«la oscuridad [discontinuidad esencial] es el entorno sagrado que comparten el cine y las vidrieras»—.

Francisco Algarín Navarro

Programa 1
Promueve
Gobierno de Navarra
Organiza
NICDO
Con la ayuda de
Con la financiación del Gobierno de España. Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales Acción Cultural Española Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia Financiado por la Unión Europea. NexGenerationEU
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