¿Y si la realidad solo se manifestara tal y como es a los ojos de una mosca? Esta parecía la propuesta implícita detrás de la metáfora más famosa del cine directo: la mosca en la pared —the fly on the wall—. A finales de la década de 1950, cuando se asentaron las bases de este movimiento cinematográfico, la posibilidad de llevar el cine a la cotidianidad abrió una nueva frontera para el realismo. Las cámaras portátiles y la reducción del equipo necesario en un rodaje promovían la ficción de que los cineastas podían pasar completamente desapercibidos y podían cultivar una mirada tan desapegada ante los hechos como la de una mosca en la pared. Aunque flirtearon con esa metáfora, a los pioneros del cine directo no les gustaba que se refiriesen a ellos como moscas en la pared. Para realizar su cine se requería de un acercamiento afectivo que era inconcebible para la mirada apática de una mosca.
Sin embargo, ¿quién dijo que la mirada de las moscas fuera apática?, ¿o que tuviera que coincidir con las promesas realistas del cine directo? Las moscas, por de pronto, no ven con dos ojos, sino con miles de receptores individuales que sacrifican el detalle en favor de la velocidad. Más que con una mirada bifocal, las moscas ven con miles de sensores que captan la luz y producen una imagen pixelada, abstracta e hiperveloz. Mientras que el ojo humano necesita apenas 24 fotogramas por segundo para fundir imágenes estáticas en una ilusión de movimiento continuo, el cerebro de la mosca procesa la luz a una velocidad vertiginosa, captando hasta 250 imágenes en ese mismo intervalo. Esto significa que, si una mosca entrara en una sala de proyección, no vería una película fluida, sino una desconcertante sucesión de diapositivas estáticas separadas por largos abismos de oscuridad.
Este foco del festival Punto de Vista interroga las formas en que la mirada de la mosca en la pared ha sido desarticulada en una serie de documentales recientes. Uno de los rasgos que tienen en común las piezas que aquí se presentan es una afinidad visual y biográfica con el Sensory Ethnography Lab —SEL— de la Universidad de Harvard. Estas películas nos invitan a descentrar la mirada etnográfica y explorar otras formas de implicarse en el mundo. Desde las ciudades instantáneas en China hasta las canteras de sillar en Arequipa, Perú, pasando por el inconsciente sonoro de las misiones etnográficas de Robert Gardner en Papúa Occidental o el reparto de lo sensible y lo comestible en Palestina. El programa culmina con una masterclass de Lucien Castaing-Taylor, director del SEL y la proyección de algunos de sus Sheep Rushes, piezas cortas que acompañaban la producción de Sweetgrass —2009, junto con Ilisa Barbash—, película que recibió el premio del público en la 6ª edición de Punto de Vista —2010—.
Xavier Nueno
Expedition Content
Ernst Karel, Veronika Kusumaryati, Estados Unidos, 2020, 78 min, digital, inglés, hubula, VOSE.
Masterclass: La pared, la sopa y el ojo: las tres moscas de la antropología visual
Presentación con Lucien Castaing-Taylor (cineasta), Xavier Nueno (programador) y Miquel Martí Freixas (Director Artístico)