Estreno en España.
Presentación y coloquio con Nao Yoshigai (directora) y Ekhiñe Etxeberria (programadora).
Tras la muerte de su madre, Nao Yoshigai se retira a un templo zen, afectada por las huellas físicas y mentales del duelo. A lo largo de la película, su experiencia oscilará entre lo onírico y lo cotidiano, entre el sueño y la vigilia, componiendo un espacio donde el dolor se sostiene y la calma puede empezar a tomar forma.
Masayume se construye desde la pérdida. Desde el cuerpo. Desde la necesidad de volver a aprender gestos básicos como comer, dormir o respirar. Partiendo del trauma de la muerte de la madre, la película explora las somatizaciones físicas y mentales de su protagonista y se sitúa en un tiempo suspendido, entre el sueño y la vigilia. Deja que el tiempo se dilate y que las escenas respiren. Esa suspensión remite directamente al significado del título, donde aquello que sucede en un sueño acaba teniendo lugar en la vida real.
Quizá por la relación de la directora con la danza, el film se construye como una coreografía que intenta unir fragmentos de una vida atravesada por la pérdida. Una forma abierta, sin una estructura marcada, donde hace uso de un lenguaje ecléctico. En ese fluir aparecen escenas más abstractas, con objetos y cuerpos en rotación, que remiten a una idea del cuerpo como materia viva y cambiante, y que conviven con la rigidez y el silencio del centro zen, así como con imágenes y gestos de lo cotidiano. Un movimiento continuo que enlaza una secuencia de su vida con otra, creando una película íntima, atravesada por la delicadeza y la belleza que no busca terminar con el dolor, sino sostenerlo y dejarlo existir, como una forma de acercarse a la calma.
Ekhiñe Etxeberria