Estreno mundial.
Presentación y coloquio con Víctor Ladera (director) e Inés Calero (programadora).
Con una premisa radical que desnuda los artificios del cine para abrir sus vísceras, Víctor Ladera expresa un viaje hipnótico de técnica minimalista fuera de lo común, filmando con videocámara analógica, sin montaje y con una obsesiva banda sonora creada con un magnetófono de casete.
Sin ton ni son es una película que dura treinta minutos porque la cinta magnética DV con la que está fabricada tiene una extensión de treinta minutos. No hay un montaje posterior que reinterprete cada plano, que quiebre su emoción originaria. Todas las tomas son definitivas, cada alteración de luz un cambio expresivo, cada fundido una puntuación de su condensada prosa experimental donde el azar también forma parte de su inscripción artística. La magnética exploración del lenguaje digital del cineasta Víctor Ladera discurre en paralelo con una asombrosa técnica sonora que indaga en las posibilidades de un artilugio olvidado como el casete, creando un bucle expresivo de aceleraciones y ralentizados que impregnan de melancolía y obstinación la narrativa. Un supuesto viaje a Florencia, o quizás a Palma de Mallorca, o quizás a Portugal, luces y encuadres que calan en la retina, un fascinante atardecer. Toda película es una construcción, cada plano es una película, despojada aquí de toda superficialidad y al encuentro de un sentimiento veraz donde queda todo dicho, aunque nada quede escrito.
Miquel Martí Freixas